Mostrando entradas con la etiqueta Palma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Palma. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de mayo de 2008

El apasionante viaje por el túnel del tiempo para restaurar Can Oleo

MANUEL AGUILERA

PALMA.— Del lugar donde un súbdito musulmán escondió un tesoro a edificio de Rectorado de la UIB. Si las paredes del número 4 de la calle Almudaina, en Palma, hablaran contarían miles de historias. Crónicas de vidas cotidianas de diferentes siglos que jamás han quedado escritas. Aunque el Imperio Romano ya construyó en el lugar, el casal de Can Oleo que conocemos hoy se levantó en 1475. Su fisonomía ha sufrido el paso de decenas de generaciones y mantiene detalles tanto góticos como modernistas. Por ello, su arquitectura también esconde muchos secretos. El Ministerio de Educación lo legó con un expediente de ruina a la Universidad de las Islas Baleares en 1986. En 2002 se convocó un concurso de proyectos y el ganador fue el equipo formado por Pere Nicolau y su hija Mariona. Las obras comenzaron en marzo de 2006, y presumiblemente terminarán el próximo mes de septiembre. A partir de ese momento, la casa señorial, de 2.000 metros cuadrados, pasará a albergar despachos y aulas de la universidad. Será la principal sede de la entidad en la ciudad. La casa del tesoro Antes de comenzar la obra de rehabilitación, la UIB promovió investigar la historia física del edificio. Se estudiaron los materiales de cada habitación y se hicieron excavaciones en el patio. Los investigadores se encontraron con varias sorpresas. El arqueólogo Mateu Riera levantó el suelo y bajó más de dos metros, hasta llegar a la roca viva. Halló en el estrato más inferior un opus signinum romano, pavimento romano. También restos de una estructura hidráulica musulmana que podía ser un estanque o una alberca. Según han concluido los expertos, el agua venía casualmente de la zona donde está ubicada la UIB, entraba por la calle Sant Miquel y se repartía por tuberías a la ciudad. Pero lo más interesante no fue eso. Había los restos de un cántaro que ha proporcionado una historia increíble. En 1114, los pisanos, en alianza con los catalanes bajo el mando de Ramón Berenguer III, organizaron una razzia contra Medina Mayurqa. Llegaron, arrasaron con todo, cogieron el botín que pudieron y se marcharon. Un musulmán que vivía en Palma, supuestamente en la zona de Can Oleo, quiso salvar sus joyas de los invasores. Cavó un agujero, colocó un cántaro en posición horizontal para que no entrara tierra, y metió dentro un plato que contenía sus pertenencias más preciadas. Cuando los cristianos se marcharon, el ciudadano islámico volvió a cavar y al intentar recoger el plato éste se rompió. No obstante, recuperó todo su pequeño tesoro. El cántaro con el plato roto permaneció enterrado y fue descubierto por los arqueólogos en 2001. Los siguientes datos que poseen los expertos pertenecen ya al siglo XV. En aquel momento se produjo un fenómeno en Palma de acumulación de casas señoriales. Era una época de crisis, por lo que las familias más poderosas se hicieron más ricas y adquirieron numerosas propiedades. El primer propietario de Can Oleo que se conoce fue Ramón Vivot. Él fue el promotor del casal, por lo que ésta debería llevar su apellido. Sin embargo, si la viera ahora no la conocería. Murió en 1497 y en su testamento se ha encontrado un inventario de elementos que tenía la casa, entre ellos vigas de madera tortosinas. Este material se llama así porque procedía de los Pirineos y se cree que era transportado por el río Ebro hasta su desembocadura, en Tortosa (Tarragona). Vivot pertenecía al patriciado urbano de Palma, lo que en Castilla se llamaba hidalgo. La casa perteneció a su familia durante dos siglos y ganó en ese tiempo mucha entidad. En el siglo XVII vivió un momento de esplendor: era la casa más importante de la calle Almudaina. Sin embargo, en ese momento la familia vivió una época desgraciada que provocó que la casa viviera sucesivos abandonos y restauraciones en las décadas siguientes. Según los documentos del archivo del Reino de Mallorca, el dueño en aquel momento, Ramón Vivot –con el mismo nombre que el primer propietario– se casó dos veces. Su segunda mujer, Isabel Maxella, era muy joven y, al quedarse viuda, quiso arrebatarle la casa al hijo que había tenido Ramón con su primera mujer. Al final se quedó con ella Pedro Vivot pero se fueron repitiendo historias parecidas con los siguientes habitantes. Litigios por herencias entre parientes que degeneraban en caos y abandono final de la casa. En 1723 se vendió por primera vez. Costó 200 lliures mallorquinas: una ganga. La compró Miguel Juan Dezcallar de Zamudio, que tras la guerra de sucesión se instaló en Palma con un cargo en la administración Real de Felipe V, el primer borbón. Esta familia llevó a cabo una remodelación total de Can Oleo. Al morir también el dueño sin hijos, su viuda donó la casa a los dominicos, cuyo convento ocupaba toda la manzana donde hoy está el Parlament, exceptuando el Palacio March. Sin embargo, la orden religiosa no le dio uso y la vendió en 1783 mucho más barata, por 100 lliures. La compró Mateu Estades, cuyo yerno acabaría dándole el nombre que tiene actualmente la propiedad. Se llamaba Francisco Oleo Carrió y era un médico muy conocido en la ciudad. Uno de sus descendientes fue Miguel Oleo, propietario del casal cuando fue fusilado por las autoridades franquistas el 27 de enero de 1938. Lo ajustició un tribunal militar. Los expertos todavía desconocen cuál fue la razón real, pero es extraño que sufriera ese destino ya que venía de familia burguesa. Existe la posibilidad de que simplemente fuera republicano pero llama la atención que la pena de muerte se cumpliera ese año y no antes (Mallorca pertenecía bando nacional desde el 18 de julio de 1936). Las autoridades franquistas requisaron la propiedad y además multaron a los herederos de Oleo. En 1943 la compró José Pujol, vecino de Inca, que dividió la casa en pequeños habitáculos que realquilaba a visitantes temporales. Llegaron a vivir alrededor de diez familias diferentes. En 1975 lo adquirió el Ministerio de Educación por 16,5 millones de pesetas para convertirlo en sede de su Delegación Provincial. Sin embargo, permaneció cerrado once años. Después fue utilizado por la Sociedad Arqueológica Luliana. ‘Operación Nicolau’ La UIB ha invertido 2,56 millones de euros en la rehabilitación que ha sido diseñada por los arquitectos Mariona y Pere Nicolau. Según el profesor de Historia del Urbanismo de la Universidad, José Morata, «el proyecto intenta rescatar la parte más antigua que todavía queda en pie, es decir, la casa de Ramón Vivot». Se restauran y se potencian todos los elementos antiguos recuperables. La construcción original de sus muros es de carga de marés y las vigas de madera de norte. Los materiales que se utilizan ahora en las zonas nuevas son de hormigón y acero, aunque utilizan también madera de norte viejo procedente de Estados Unidos donde la había originalmente. Como señala Mariona y Pere Nicolau, «fuimos valientes y valoramos lo bueno antiguo para mantenerlo y lo malo lo rehicimos». Se trata de una casa de tipo señorial con un gran vestíbulo de entrada, patio a cielo abierto, escalera lateral gótica y jardín posterior. Está compuesta por numerosos arcos de tipo ojival y posee una pequeña capilla con bóveda. El profesor Morata apunta que «el resto de las casas de Palma se han ido transformando con los siglos, pero ésta conserva los rasgos más arcaicos. No se puede comparar a ninguna otra». El proyecto recupera además pilares, restos de ventanas y baldosas antiguas, y los combina con una arquitectura contemporánea. En total tiene cuatro pisos en los que se ubicarán despachos, salas de conferencias y exposiciones, aulas, cafeterías, etc. Pere Nicolau afirma que será «la expresión arquitectónica clásica de la Universidad». Cuando se construyó en el siglo XV, la puerta cortaba el paso a la calle, que era un depósito de suciedad y malos olores. Ahora que tiene vocación pública, el gran portón se abrirá a la ciudad, como detallaba el encargo de la UIB.

El Mundo-El Dia de Baleares, domingo 16 de marzo del 2008. http://www.elmundo-eldia.com/2008/03/16/illes_balears/1205665309.html

domingo, 16 de marzo de 2008

De calles y números



¿Se imagina las callles sin rotular? Foto: Miquel Massuti.

JOAN RIERA ¿Cuántas calles de Palma conocemos?, ¿en cuántas ocasiones hemos sido interrogados por un forastero que busca de una dirección y se nos ha puesto cara de ignorantes? Nuestros problemas para convertirnos en amables anfitriones se agravarían si no contáramos con calles identificadas por sus correspondientes nombres y casas con número junto al portal.
La rotulación tiene poco más de 200 años. No es que las vías no tuvieran una denominación conocida, sino que esta obedecía al bautismo popular, generalmente asociado a algún propietario notable que vivía en ella o a un oficio que allí se practicaba, pero sin constancia escrita en los muros.
Fue Carlos III quien en 1769 ordenó que en todas las ciudades de una cierta importancia se numeraran los edificios -incluidas las iglesias y sedes de instituciones- y se marcaran las manzanas. Corría 1794 y las autoridades palmesanas aún no habían cumplido el mandato real. Entonces, según cuenta Diego Zaforteza Musoles en su ensayo histórico y toponímico de Palma, se encargó a un patrón de barco, de nombre Peregrín Porter, que "en su primer viaje que hiciese desde Valencia trajese un azulejo de los usados en dicha población para el mismo efecto". Simultáneamente se encargó al maestro mayor de obras que elaborase una lista con los nombres de las calles.
Tanto la tarea de recopilación del callejero, como las negociaciones para adquirir las cerámicas en Valencia estuvieron plagadas de dificultades. La nomenclatura de las calles no se hizo de forma sistemática y hubo que reiniciarla.
Las negociaciones con distintas fábricas de azulejos se prolongaban porque los precios siempre parecían excesivos, probablemente los regidores de la época no entendían para qué iba a servir tanto dispendio. Las ofertas de los rajolers José Cola y Marcos Antonio Desdier fueron rechazadas y se aceptó la del francés Tomás de Dussueil. Las baldosas llegaron a Palma en abril de 1796 y comenzaron a colocarse un año después, en el verano de 1797.
Aun así, en plena Guerra de la Independencia (1808-1814) era habitual que en los anuncios que se publicaban en el primer Diario de Mallorca se obviara todavía el sistema de nombres y números: "El carpintero que vive junto al horno den Frau informará de una nodriza que vive en Santa Catalina extramuros de esta ciudad, que solicita criar: tiene leche de dos meses".

viernes, 15 de febrero de 2008

La huella palmesana de Jaume I



Jaume I preside la plaza de España.

JOAN RIERA Antoni Furió, el historiador que el pasado sábado inauguró los actos conmemorativos del VIII centenario del nacimiento de Jaume I, no dudó en señalar al Conqueridor como el padre fundador de la Mallorca actual. Así es por decisión de los historiadores y del pueblo llano. En el suplemento que el 2 de febrero publicaba Diario de Mallorca, otro historiador, Antoni Mas, lo ponía en boca de los payeses: "El rei en Jaume va treure es moros a defora i llavò venguérem es mallorquins".
¿Cómo recuerda la ciudad de Palma, la Madina Mayurca que Jaume I convirtió en Ciutat de Mallorca, a su padre fundador? De forma más bien discreta.
La puerta de Bab-al-Kofol por la que entró en la ciudad el Conqueridor fue derribada con nocturnidad y alevosía en 1912 pese a su declaración como Monumento Nacional. Una discreta placa recuerda en las inmediaciones de la iglesia de Santa Margalida que allí estaba la puerta de la conquista. A modo de desagravio se erigió la estatua ecuestre del monarca que, paradójicamente, preside la plaza de España. Es obra de Enric Clarasó y pese a que el encargo databa de 1913, no quedó definitivamente instalada hasta 1927.
La sala de plenos del Consell de Mallorca cuenta con unos vitrales de Faust Morell con diversos episodios de la conquista, como el desembarco, la muerte de los Montcada y la entrada en la ciudad. Palma recuerda al conquistador cada 31 de diciembre, fecha en que cedió la resistencia musulmana, con la fiesta de l´Estendard, declarada Bien de Interés Cultural.
¿Y una calle? ¿Cuál es la calle de Jaume I? Tenemos la del II y la del III, pero la del I no existe, al menos con su nombre propio. Sólo tenemos la calle Conquistador, que efectivamente se refiere a Jaume I, pero que podría evocar a otros muchos monarcas. Inicialmente, en 1862 el Ayuntamiento había decidido dar este nombre a la calle Sindicat. Sin embargo, la iniciativa no prosperó y el topónimo se trasladó a la actual. Esta vía nació a mediados del siglo XIX tras un largo periodo de obras posterior a la desamortización y derribo del convento de Sant Domingo. Es fruto de la reordenación de las calles Costa de Sant Domingo, Victòria y Torretes.
El polígrafo Josep Maria Quadrado se opuso a este nombre y pretendió que se llamara directamente Jaume I. Su sabiduría no fue apreciada por los rectores municipales.

Diario de Mallorca, edición digital, miércoles 6 de febrero del 2008. http://www.diariodemallorca.es/secciones/noticia.jsp?pRef=1796_4_328691__Diario-de-Palma-huella-palmesana-Jaume

sábado, 19 de enero de 2008

En las tripas de Bellver

Durante media hora, los asistentes a las visitas guiadas a las cuevas del Castell de Bellver descubrirán un ameno recorrido e interesantes historias y leyendas. Con motivo de las fiestas de Sant Sebastià 2008, el Ajuntament de Palma abre las entrañas del castillo al público. Niños y mayores, tras ponerse un casco de obras, comenzarán el recorrido con un breve introducción.

En nuestra particular visita Carmen Blanes, becaria de Educació del Ajuntament de Palma, y Xisco Tora, estudiante de Historia, son los guías que nos adentran en la cueva y túneles. No hace muchos años este gran espacio era depósito de coches y motos. Actualmente se ha adecentado y limpiado y se ha convertido en un interesante recorrido. Se llega a bajar hasta 80 metros, prácticamente sin apreciarse, por debajo del castillo. En las paredes, que delata que aquel lugar fue una cantera de maret, desvela graffiti y dibujos del año 1935. Los asistentes se interesan por las leyendas y rumores que apuntan a los túneles secretos que llegan hasta la Almudaina o a Ciutat. Aunque todo hace apuntar, por algunos planos de la época, que sí existe el que llega desde el Castell hasta el Passeig Mallorca. Lo cierto es que todos recorrerán un túnel de 300 metros realizado por presos republicanos.

Julián Aguirre

Diario Última Hora, edición digital, sábado 19 de enero del 2008.

Nota

Las cuevas de Bellver se pueden visitar de 10 a 12:30 horas y de 15 a 17 horas hasta mañana, día 20. Os recomiendo la visita porque merece la pena, aunque conviene ir temprano porque estas visitas tienen mucha afluencia de gente.

viernes, 18 de enero de 2008

Cort desvela sus secretos en la visita ´Llegendes de l´Ajuntament de Palma´

Los palmesanos van a poder conocer los secretos de la sede consistorial de la plaza de Cort, a través de la actividad "Llegendes de l'Ajuntament de Palma", una visita guiada, organizada para esta tarde a las 18 horas, con motivo de las fiestas del patrón Sant Sebastià.

EFE El recorrido por el edificio estará amenizado por el grupo de teatro Tucano, que irá interpretando las leyendas más famosas vinculadas a las distintas dependencias, según informa el Ayuntamiento en un comunicado.

La visita, que se repetirá de nuevo el lunes, día 21, es gratuita, pero los interesados deben realizar una reserva en el teléfono 971 44 94 06.

El programa de la visita comienza con la leyenda "L'home dels nassos" en la sala de sesiones, continúa con "Anníbal, cabrero y primer hijo ilustre de la ciudad y del reino de Mallorca", en el corredor principal.

A continuación, los participantes conocerán la historia de Sant Sebastià, "L'arqueta de les insaculacions" y la leyenda "Cabrit i Bassa", en el vestíbulo de la sala de plenos.

"El sant novici" será interpretado en la sala de sesiones, antes de regresar al vestíbulo para conocer la historia del gigante y la giganta de Cort.

La visita continuará en las escaleras, con la leyenda de "El granot y la tortuga", y ya en el exterior, los participantes podrán conocer la historia del reloj del Ayuntamiento, "En Figuera" y del asiento de piedra de la fachada, conocido como "El banc del sinofós".

A continuación recibirán una explicación acerca de las cadenas de la plaza de Cort, en la esquina con la calle Cadena, y tendrán que localizar "En Dragó i en Caragol" en la fachada.

Diario de Mallorca, edición digital, viernes 18 de enero del 2008. http://www.diariodemallorca.es/secciones/noticia.jsp?pRef=1777_16_323737__Cu%20ltura-Cort-desvela-secretos-visita-Llegendes-lAjuntament-Palma