
J.P.F.
Durante el gobierno musulmán de Menorca, la isla acogió una intensa actividad literaria, en la que sobresalió la creación poética, analizada y valorada ahora por la profesora María Jesús Rubiera, especialista en la cultura árabe y la época islámica.
El libro «Els poetes àrabs de les Illes Balears», editado por el Institut d’Estudis Baleàrics (IEB), con ilustraciones de Joan Torres, jefe de fotografía de Ultima Hora, describe esta época que, según el arqueólogo mallorquín Guillem Rosselló-Bordoy, «no ha tenido parangón semejante, en materia cultural, aunque sea la más desconocida de todas las etapas de nuestra historia; fue una de las más fructíferas desde el punto de vista intelectual».
Después de la conquista de Mallorca el 1229 por el rey Jaime I y de las Pitïuses (1235), Menorca siguió como territorio musulmán hasta el 1287, cuando fue anexionada a la Corona de Aragón por Alfonso el Liberal. El artífice de la independencia de la Menorca musulmana fue el poeta Abu Uthman Said Ibn Hakam al Qurashi, que gobernó la isla con dureza a partir del 1234. Menorca se convirtió en un estado islámico independiente, con una estricta observación de los principios coránicos y un aparato de estado instalado en Ciutadella (Madîna al Jazira), que ha sido investigado por Bernat Moll.
La investigadora Rubiera Mata incluye en este volumen seis poesías redactadas durante el gobierno musulmán de la balear menor. Ibn Hakam, que ganó en la guerra civil y logró que los menorquines le aceptasen como soberano, expresa su satisfacción en el poema titulado «Menorca». El joven almojarife, que había estudiado ciencias religiosas y literatura en Sevilla, atribuye a las letras consonantes de Menorca una serie de cualidades «y es preciso entender -advierte la autora del volumen- que en árabe sólo se escriben las consonantes».
Ibn Hakam, que en su juventud había cantado el amor adúltero y los efebos, aborda ahora temas inofensivos como la descripción de los cinco membrillos que compara con cinco doncellas, o una rosa temprana, que se asemeja a una gacela, o sea, una muchacha con dunas (caderas) y rama (cintura). Para el palacio que ordenó construir, el almojarife poeta redactó un texto para la fachada de aquel edificio. El libro de María Jesús Rubiera también aporta versos de Ibn Yâmin de Alzira, escritos en Menorca.
Diario Última Hora Menorca, edición digital, jueves 6 de marzo del 2008.

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